Desintoxicar el alma de la luna de agosto
de los tragos cortos de café largo,
de los pies descalzos por la hierba fresca
de las caras que te miran y por fin te ven...
Y entonces vienen y se quedan
en tu falda
y en tus dedos
de azucar moreno.
Las toxinas de tus rotos días
a vueltas
con las medicinas que no hay.
Se paró el despertador
mientras te observaba
y tú a él.
Él a tí
y tú a nadie.
La noche te espía.
Tóxico puro el insomino.
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